EL INTELECTUALISMO MORAL
La tesis esencial del intelectualismo moral es la siguiente: la experiencia moral se basa en el conocimiento del bien. Sólo si se conocen el bien y la justicia se pueden realizar los mismos.
Para el intelectualismo moral los asuntos morales y políticos tienen que ser cosa de expertos.
Podemos distinguir entre el saber hacer y el saber en qué consiste ese algo. Por ejemplo, un artista saber hacer belleza, pero probablemente no sepa en qué consiste la belleza, ni los pasos que se tienen que seguir para alcanzarla. El primer tipo de saber, es un saber entendido como destreza (bien sea corporal o espiritual) para la realización de algo, y el segundo tipo es un saber entendido como conocimiento explícito y consciente de algo (como ocurre con la ciencia). Estas dos formas de saber no tienen que ir necesariamente unidas, puesto que el artista puede saber explícitamente muchas cosas relativas a la belleza, pero eso no significa que sepa crear arte ni belleza.
Para el intelectualismo moral, la perfección moral es una consecuencia de la perfección del intelecto o razón. Sin embargo, otros autores como Aristóteles, considerarán que el conocimiento no es condición suficiente para la conducta justa y buena.

